Nov 19 2007

educación para la ciudadanía

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… Nuestro monarca nos ha dado una verdadera lección para todos los que nos dedicamos a enseñar, y en concreto para la asignatura de Educación para la Ciudadanía, y no sólo el Rey, ojo, sino todos los medios de comunicación del régimen y sus políticos. Y a la vista de los hechos, lo lógico, digo yo, es que a partir de este fin de semana, mañana mismo ya, en todos los centros educativos del Estado, cualquier alumno, ante cualquier situación que le disguste, esté en su derecho de decirle a cualquier profesor y a cualquier compañero: “ Oye, tú, ¿por qué no te callas?”, y si no se calla, pues oye, te piras de clase y santas pascuas. Y ¡ay de esos profesores de mano dura que crean que pueden poner una amonestación al alumno por semejante actuación¡ Eso, sin duda alguna, sería lo más antimonárquico y antipatriótico que ha visto madre, vamos: de república bananera de Hugo Chávez.

Y así es y se sabe, en una buena clase de Ciudadanía no cabe la disidencia, y desde luego lo que no sería de recibo es que en las aulas los profesores perdiéramos el tiempo explicando a nuestros alumnos si el rey de España tiene o no acciones en Unión Fenosa, u otras multinacionales, si sabía lo del golpe de Estado de Venezuela o no, o el por qué de tanto nerviosismo; o peor aún, que recordáramos aquellos discursos de Julio Anguita argumentando a favor de la III República ¡Por dios!

Artículo completo de Sílvia Gómez, aquí…


Nov 19 2007

España, una dictadura constitucional

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Javier de la Quintana

Cuando existe una norma inflexible e imposible de cambiarse, cuando los poderes del estado se mezclan y se ponen al servicio de determinados señores, partidos políticos etc., cuando no se respetan los derechos de los ciudadanos, cuando se hacen leyes que se aplican sólo a unos y no a otros que cometen el mismo delito, cuando no se hace justicia sino sentencias, cuando no sólo no se respetan los derechos de los ciudadanos sino que también se pisotean, cuando se criminalizan las ideas, cuando el principio de igualdad brilla por su ausencia..

Cuando la clase política no viene a servir al ciudadano sino todo lo contrario, cuando vienen a que les sirvamos y no solo no se conforman con vivir de nuestros impuestos sino que también nos quieren hacer sentir que los gastos presupuestarios de las administraciones serían como consecuencia de las aportaciones de ellos y no de la recaudación de los impuestos…

Cuando lo que realmente ocurre es que se llevan todo lo que pueden y algo más, ¿me podría decir alguien por qué un político que en su profesión habitual (si la tiene) tiene un sueldo? ¿por qué cuando sale elegido ese sueldo en la inmensa mayoría de los casos se multiplica por ni se sabe cuanto, no digamos los lujos, regalos, comidas, hoteles? ¿Es que la urna les dota de nuevos dones?

Cuando vemos que los políticos hacen ejercicios de autoconvencimiento todas las mañanas, tardes y noches para creerse que son demócratas porque cada cierto tiempo van a echar el voto a una urna después de habernos engañado con esos discursos que nunca cumplirán, cuando todas las mañanas, tardes y noches necesitan recordarse y recordarnos que están en un Estado deDerecho para olvidarse de todos aquellos derechos y leyes que ese mismo día han pisoteado con toda impunidad…

Cuando todas estas cosas y muchas más ocurren, se ven y se denuncian todos los días, y no solo no se corrigen, ni pasa nada, sino que siguen aumentando y además se alardea impunemente haciendo ver que el fin justifica los medios…

Cuando esto ocurre no quiere decir más que “vivimos en una dictadura constitucional” que como todas las dictaduras no son más que fascistas, mande el que mande y sea del color que sea.

Lo peor de todo es que mis correligionarios también le hacen el juego.

El imperialismo siempre ha inventado nuevas fórmulas de gobierno.


Nov 18 2007

verdades incómodas y peticiones legítimas

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Le han dado unos efectos raros al vídeo, pero el audio, que es lo importante, se oye claro claro.

Yo también le pido a “mi rey” -por imposición legalizada- que se disculpe ante Venezuela por su actuación en la cumbre de Chile.


Nov 14 2007

resumir

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Resumir: Dar nueva forma a una exposición dejándola reducida a lo esencial de ella.

Las declaraciones de Chávez duraron seguramente más de los 20 minutos que recogen estas imágenes. Lo que destacaron los medios de nuestro país fue: “Chavez se ha equivocado, el que dirige la política exterior en España no es el rey” intentando desacreditar el resto de su intervención y no entrar en la exposición de todos los temas (todos ellos verdades incómodas) que en ellas trata el presidente Chávez. Pues bien, yo me quedo con el resto de su intervención, porque vale la pena escucharla de principio a fin. Y si es cierto que el Rey no dirige “oficialmente” la política exterior, también es cierto que lo hace oficiosamente y no se comprenda que el gobierno de Aznar apoyara el Golpe de 2002 contra el gobierno democrático de Venezuela sin que el Borbón, además Jefe de Estado (por la gracia de Franco) no estuviera al corriente. La pregunta sigue en el aire: ¿Qué sabía el rey sobre el golpe de estado de 2002? La respuesta que tendremos será seguramente la misma que obtuvimos a esta otra pregunta ¿Qué sabía Aznar? SILENCIO.


Nov 14 2007

perspectivas

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o sobre como NO lo vamos a ver en nuestras televisiones


Nov 14 2007

Real censura

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Resulta poco presentable que entre nosotros no se haya hecho hueco alguno para debatir, no los modales del presidente (Chávez), sino el contenido preciso de unas acusaciones, las relativas al golpe de años atrás, que no resultan ser ni torpes ni, por desgracia, poco fundamentadas.

Carlos Taibo

Nuestros medios de comunicación —y, con ellos, claro, nuestros analistas políticos— han celebrado con unánimes elogios la respuesta que el rey y el presidente del gobierno españoles han dispensado a las declaraciones que vertió contra José María Aznar el presidente venezolano, Hugo Chávez. La única divergencia que al respecto se ha barruntado los últimos días atañe, por lo que parece, a la rapidez y la contundencia de la reacción de Rodríguez Zapatero, consideradas insuficientes por los portavoces del Partido Popular.

Sorprende tal grado de acuerdo cuanto que lo ocurrido en Santiago de Chile presenta aristas delicadas que —piensa quien firma estas líneas—deberían invitar a la prudencia. Creo, por lo pronto, que no somos pocos los que nos hemos sentido molestos ante la actitud asumida por el monarca español. Su decisión de reclamar, sin cortesía alguna, que Chávez guardase silencio encaja poco con los modales que –parece— cabe atribuir a un jefe de Estado de noble cuna. No acabo de entender esa universal celebración que, encuestas televisivas en mano, merecería entre el pueblo llano la descortés reacción del monarca. Y tampoco sé muy bien quién es Juan Carlos I —un responsable político, por cierto, no elegido por la ciudadanía— para determinar las reglas del juego en una cumbre latinoamericana. Ojo que tampoco sale bien parado el rey en lo que hace a su decisión de abandonar la sala de reuniones cuando el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, tenía a bien criticar el papel desempeñado en su país por algunas empresas españolas. Aunque semejante decisión ha sido interpretada en nuestros medios como producto del designio de no inmiscuirse en disputas entre los dirigentes de unos u otros Estados —un signo de encomiable prudencia—, el gesto con que Juan Carlos I inicia su retirada más bien revela un franco desprecio —una lamentable falta de educación— ante las palabras de Ortega.

Como quiera que no acostumbro a otorgar mayor relieve a desencuentros como los que acabo de mencionar, dejaré en el olvido todo lo anterior –incluida la patética observación de Rodríguez Zapatero en el sentido de que su obligación era acudir en socorro de un compatriota— para procurar el camino de lo principal. Es cierto que Chávez padece de una incontenible verborrea y que le iría mucho mejor si dejase de lado tantos adjetivos grandilocuentes en provecho de la enunciación serena, sin alharacas, de lo que quiere decir. No lo es menos, sin embargo, que resulta poco presentable que entre nosotros no se haya hecho hueco alguno para debatir, no los modales del presidente venezolano —hay que preguntarse, por cierto, qué habría ocurrido si éste se hubiese abstenido de calificar de “fascista” a Aznar—, sino el contenido preciso de unas acusaciones, las relativas al golpe de años atrás, que no resultan ser ni torpes ni, por desgracia, poco fundamentadas. Tampoco parece que hayamos entendido que uno de nuestros primeros deberes de civismo en relación con los males de la América Latina contemporánea es el que pasa por analizar puntillosamente, primero, lo que hacen tantas empresas españolas entregadas a la obtención del beneficio más descarnado y por esquivar, después, la tentación de ese barato nacionalismo que invita a defender “nuestros intereses” como si éstos se hallasen por encima de todo.

Y es que las formas de Chávez, reprobables por mucho que tengan el saludable efecto de romper el circuito vicioso de unas cumbres impregnadas por la retórica más hueca, configuran un anécdota menor en comparación con el debate que se nos hurta. Aunque, a título provisional, y en lo que afecta a lo que nos resulta más cercano, tiene uno que preguntarse qué pluralismo informativo es éste que se asienta, en uno de sus pilares fundamentales, en una censura tan real –en el doble sentido atribuible al adjetivo— como eficiente.


Oct 31 2007

Resposta i retorn

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Salut Garcés, t’estic agraït pel teu comentari sobre el bloc, suposo que d’això es tracta, d’intentar fer d’altaveu a favor de la llibertat, tot i que de vegades altres obligacions ens forcen a apartar-nos temporalment d’aquesta tasca que, tot i que pot semblar fàcil, demana molta dedicació. El teu comentari m’ha forçat a contestar-te i, ja posats, m’he decidit a reprendre la tasca del bloc en les últimes setmanes vaig haver d’aparcar a un costat, que ú no pot estar a tot arreu al mateix temps.

Respecte al teu cometari sobre la dimissió de Plà (i “la meva experiència” no te res a vore en la meva opinió al respecte d’aquest punt concret) vull fer les següents reflexions:

Dius: “davant de la insinuació … la dimissió i tarda poques hores en produir-se”. Si Plà ha dimitit només per insinuacions llavors resulta que com a polític es molt més patètic e incapaç del que mai hagués pogut imaginar i ens dona idea de quin nivell polític tenim al PSPV. La dimissió de Pla era imprescindible, però no ara per aquest assumpte; Plà tenia que haver dimitit l’endemà de les eleccions pels mals resultats aconseguits.

Tu mateix ho dius: “El problema es el resultat injust que es transmet cap a fora: si éste està imputat per no se sap quants delictes i ahi permaneix en el seu càrrec… si sobre éste altre només hi ha insinuacions i dimiteix… la gent pensa que més fort es lo del que dimiteix que lo del que queda en el seu lloc i això no es possible i ho tenim que saber explicar, perquè no es veritat.” Pues bé, igual no es veritat que quantitativament una cosa sigui més greu que un altra (que qualitativament no ho tinc tan clar) però el que es clar es que l’únic que tenia que donar explicacions va callar i va presentar la dimissió en lloc de presentar arguments i defensa.

Es clar que hi ha situacions i situacions, i que no sempre cal esperar a sentències en ferm (més encara amb la lentitud de la justícia) per demanar dimissions, puix hi ha casos com el de Fabra que clamen al cel. Però el fet de que un polític dimiteixi a la primera de canvi sense ni provar de defensar-se només pot entendres de dos maneres: o bé no té defensa possible o bé es incapaç de lligar les quatre paraules necessàries que caldrien per explicar “la veritat” en la seva defensa. Amb açò no sols demostra la seva total ineptitud e incapacitat sinó que de retruc perjudica el bon nom de tants i tants companys socialistes honrats que treballen i lluiten per fer del món un lloc més just.

Dius: “Uns politics no son igual que altres. Simplement uns tenen el llistó ètic molt alt (PSOE), i altres (PP), simplement, no el tenen.” Jo penso que la ètica política està per damunt les sigles i de polítics sense ètica ni vergonya (com de polítics honrats) hi ha en tots els partits, si bé en uns més que en uns altres.

En el cas concret de Plà no podem parlar de “llistó ètic” quant directament no té ni ètica ni vergonya, i ací si que entro al meu cas particular: Plà era coneixedor de tot quant va passar en Alcalà en la passada legislatura i com a Secretari General del PSPV i tenia unes funcions ben clares, determinades pels estatuts. Plà no solament es va negar a escoltar la meva versió, es va negar a rebre’m, va omitir les sever responsabilitats com a Secretari General, va sentenciar arbitràriament coneixedor de la injustícia, va avalar el pacte amb estafadors i especuladors en Alcalà, va condemnar a l’Agrupació d’Alcalà a l’ostracisme i a Alcalà-Alcossebre a una majoria absoluta del PP que ja vorem que suposarà. Resumint, el més suau que objectivament puc dir de Plà, partint de la meva experiència directa amb ell, es que es un covard, un traïdor, un irresponsable i un inquisidor –característiques en les antípodes de la ètica.

Vull afegir sobre aquest últim punt i per acabar, que en un partit que funcionés de veritat democràticament, mai es podria haver arribat a una situació com aquesta, i que si tot açò a acabat succeint no es només per ser com es Joan Ignasi sinó perquè el PSOE ha deixat que tot açò passi. La culpa, per tant acaba sent de tots els companys del partit que, agafant paraules teves, davant “acreditacions efectives de conductes –dins el PSOE- carents de tota ètica personal i política”, responen amb silenci desviant la mirada cap a altra part.


Ago 21 2007

La mayoría de los españoles vinculan la política con la corrupción

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Un 52% de los españoles, según una encuesta del CIS, cree que bastantes o casi todos los políticos son corruptos.

Un 26,2% cree que son corruptos sólo algunos.

El 50% está poco o nada interesado en la política.

El 60% cree que los políticos, cuando son elegidos, se esfuerzan poco en cumplir sus promesas.

Lo que yo opino es que hay mucho político honrado pero cobarde, mucho político que ve lo que pasa a su alrededor pero calla y por lo tanto otorga, contribuyendo así a asentar esa imagen, esa percepción que de la política y de los políticos tienen los ciudadanos.

Quiero pensar que muchos de esos políticos honrados son conscientes de la situación pero que, inmersos en un debate interno y personal sobre qué es peor (”si callo colaboro al descrédito de la política y, por ende, al mío propio: malo para mí”; “si abro la boca, si denuncio, el aparato me marginará (si no algo peor) y por lo tanto tampoco podré llegar a cambiar nada: malo para mí también, si no peor”), acaban dejándolas pasar, intentando “no molestar” y dejando hacer a los que han hecho de la política su modo de vida, su negocio particular al servicio de sus propios intereses, mientras esperan que algún día cambiaran las cosas… algún día podrán cambiar las cosas. Y en esa espera de una oportunidad, se acaban convirtiendo en unos oportunistas.

Hay que romper esa actitud, debemos tomar conciencia de nuestra fuerza, sabemos que juntos podemos cambiar las cosas, que todos juntos podemos enfrentarnos al aparato y devolver la dignidad a la política, solo hace falta voluntad, voluntad de decir basta y de actuar en consecuencia. Eso requiere esfuerzo y dedicación -las revoluciones no se hacen solas- pero es ahí donde se encuentra la raíz del problema y por lo tanto es ahí donde hay que actuar. La pregunta es clara: ¿estamos dispuestos a cambiar las cosas, a devolver la dignidad a la política?

Espero que los que hayáis contestado que sí nos encontremos más pronto que tarde en el camino del cambio, yo estoy con vosotros.


Ago 20 2007

El golpe de Estado de Chávez

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Pascual Serrano

Están los medios de comunicación y columnistas de un país europeo, que tiene como jefe de Estado vitalicio y con carácter hereditario a un ciudadano que nadie ha elegido, indignados y preocupados porque en un país de América los habitantes van a votar en referéndum si quieren poder reelegir a una persona como presidente las veces que consideren. Lo cual es algo que ya está en vigor en ese país europeo y en todos los de su entorno. Estoy hablando de los medios españoles y de la reforma constitucional venezolana.

En Venezuela, el presidente, tal y como prometió en su programa electoral antes de ser elegido el pasado mes de diciembre, ha presentado al Parlamento una reforma constitucional que debatirán los legisladores, se llevará a las ciudades y barrios para su discusión y se someterá a referéndum. El diario El País ha titulado “Chávez presenta la reforma constitucional que le permitirá gobernar indefinidamente” sin importarle repetir el titular del día anterior que era igual: “Chávez presenta al Parlamento su propuesta de reelección indefinida”. Por su parte, El Mundo titula Chávez presenta como ’socialista’ su reelección indefinida y el ABC, Hugo Chávez presenta su plan para perpetuarse en la Presidencia. Sin embargo, ninguno de esos medios ha recogido otra reforma legal anunciada ese mismo día, ésta en Estados Unidos, donde el Departamento de Justicia está ultimando los cambios necesarios para acortar el plazo que tienen los condenados a muerte para apelar sus condenas, y hacer efectivas las ejecuciones con más rapidez.

Parece que lo que angustia en España es la reforma de Venezuela, que ya está aquí en vigor, la ausencia de un límite de mandatos presidenciales. Sin embargo, nunca escuchamos a esos medios criticar esa medida en nuestro país, les molesta que un presidente esté gobernando más de dos legislaturas sólo si es Chávez y los venezolanos lo votan. Además, tampoco les ha parecido interesante destacar algunos otros cambios propuestos en la Constitución, por ejemplo, el reflejo en la ley magna de la prohibición de “la explotación de los trabajadores”, la creación de “consejos comunales, obreros, estudiantes, campesinos” como una forma para la “profundización de la democracia participativa y protagonista”, establecer un “fondo de estabilidad social” que garantice a los trabajadores “derechos fundamentales como jubilaciones, pensiones, vacaciones, prenatal y posnatal y otros que establezcan las leyes”, reducir a “seis horas diarias” la jornada laboral y la prohibición de los patronos de obligar a sus empleados a trabajar horas extra. También contempla “la prohibición expresa del latifundio, la inclusión de la explotación de los hidrocarburos líquidos, sólidos y gaseosos, así como las explotaciones, servicios y bienes de interés público y carácter estratégico”. Si se escucha a los analistas políticos europeos, parece que son esas normas aprobadas en referéndum las que definen a una dictadura.

La oposición venezolana, con esa lucidez que la caracteriza, ha dicho, según declaraciones recogidas ya en el primer párrafo de la información por El País, que todo consiste en una cortina de humo para ocultar la detención de un empresario venezolano que viajaba hacia Argentina con 574.000 euros sin declarar. Es decir, que ante un caso de evasión de divisas, el presidente de Venezuela organiza una reforma constitucional para desviar la atención. Leo también en otros cables de agencia que la oposición califica la reforma como “golpe de estado” que “violenta principios constitucionales”. Extraño golpe de Estado que se presenta al Parlamento, se debate, se vota y se lleva a referéndum. Hasta hace días la oposición venezolana y la europea denunciaban que Chávez había impuesto una constitución a su medida; ahora la cambia y se indignan porque la “violenta”. Si la dejaba, mal, y si la cambia, peor.

Con lo sencillo que sería aceptar la voluntad de los venezolanos.

[Descargar: Anteproyecto de Reforma Constitucional presentado por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías]


Ago 20 2007

Como Roma, un fin para el imperio

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La advertencia llega desde un lugar no habitual. David Walker, contralor general del gobierno de Estados Unidos a cargo de la Oficina de Control del Gobierno (GAO), avisa que existen «sorprendentes» similitudes entre la actual situación de su país y el fin del imperio romano.

Juana Carrasco Martín

Así describió las semejanzas: «Dentro de las fronteras, hoy en Estados Unidos, como entonces en Roma, hay una caída de los valores morales, de la civilidad política y de las prácticas públicas. Ese proceso está acompañado de la necesidad de una continua expansión militar fuera de los confines y la sustancial irresponsabilidad fiscal del gobierno central».

Esta administración de Bush es para el contralor «una plataforma en llamas», y pasa a enumerar varios factores que le sirven de argumento: la insostenible política energética, las deficiencias fiscales, una deuda a punto de explotar, los graves problemas vinculados a la inmigración, y las guerras. Casi podríamos decir que el señor Walker ha descubierto el agua tibia.

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Ago 19 2007

Esos estúpidos intelectuales

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Jorge Majfud

Una vez un estudiante me preguntó: «Si América Latina ha tenido siempre tantos buenos escritores, ¿por qué es tan pobre»? La respuesta es múltiple. Primero habría que problematizar algo que parece obvio: ¿de qué hablamos cuando hablamos de pobreza? ¿De qué hablamos cuando hablamos de éxito? Estoy seguro que el concepto asumido en ambos es el mismo que entiende el Pato Donald y su tío: como observó Ariel Dorfman, para los personajes de Disney sólo hay dos posibles formas de éxito: el dinero y la fama. Los personajes de Disney no trabajan ni aman: conquistan —si son machos— o seducen —si son hembras. Razón por la cual nunca encontramos allí obreros ni padres ni madres ni más amor que seducción. Lo que nos recuerda que nuestra cultura del consumo estimula el deseo y castiga el placer. Y lo que me recuerda, especialmente, lo que me dijera un viejo budista en Nepal, hace ya muchos años: «ustedes los occidentales nunca podrán ser felices; porque la cultura del deseo sólo conduce a la insatisfacción».

Ahora, por otro lado, a la pregunta original tenemos que responder con una pregunta retórica: «Bueno, ¿y cuándo en América Latina las estructuras de poder, los gobiernos y las empresas privadas que dirigieron la suerte de millones de personas, le hicieron algún caso a los intelectuales?». Sí, en el siglo XIX hubo presidentes intelectuales, cuando no militares. En la siguiente centuria escasearon los primeros y abundaron los segundos.

Desde principios del siglo XIX, el destino invariable de los intelectuales latinoamericanos fue el exilio. En el siglo XX, además, fueron sistemáticamente ninguneados o expulsados por las estructuras de poder. Observaba el Nobel argentino César Milstein, que cuando los militares en Argentina tomaron el poder civil en los sesenta decretaron que nuestros países se arreglarían apenas expulsaran a todos los intelectuales que molestaban por aquellas latitudes. Brillante idea que llevaron a la práctica, para que tiempo después no hubiese tantos preguntando por ahí por qué fracasamos como países y como sociedades. En Brasil, el educador Paulo Freire fue expulsado por ignorante, según los golpistas del momento. Por citar sólo dos ejemplos autóctonos.

Pero este desdén que surge de un poder instalado en las instituciones sociales y del frecuente complejo de inferioridad de sus actores, no es propio sólo de países «subdesarrollados». Poco tiempo atrás, cuando le preguntaron a la esposa del presidente de Estados Unidos cómo había conocido a su marido, confesó: de una forma muy extraña. Ella trabajaba en una biblioteca. Lo conoció allí, por milagro, porque su esposo no visita ese tipo de recintos. Paradojas de un país que fue fundado por intelectuales.

Tampoco en Estados Unidos escuchan a sus intelectuales, aunque ha sido este país, en casi toda su historia, el refugio de disidentes, casi siempre de izquierdas. Quizás por esa misma razón: porque no son escuchados, a no ser por otros intelectuales. Es más, siempre son los intelectuales, los escritores o los artistas críticos quienes encabezan las listas de los diez estúpidos más estúpidos del país. Entre los preferidos de estas listas han estado siempre críticos como Noam Chomsky y Susan Sontag. Las universidades son respetadas al mismo tiempo que sus profesores son burlados en los canales de radio y televisión como estúpidos izquierdistas porque se atreven a opinar de política, área que parece reservada a los talk shows. Esta actitud recuerda a la crítica del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez a su propia iglesia: «la no intervención en materia política vale para ciertos actos que comprometen la autoridad eclesiástica, pero no para otros. Es decir que ese principio no es aplicado cuando se trata de mantener el statu quo, pero es esgrimido cuando, por ejemplo, un movimiento de apostolado laico o un grupo sacerdotal toma una actitud considerada subversiva frente al orden establecido» (Teología de la liberación, 1973).

Los intelectuales son estúpidos, y quienes hacen estas listas, ¿quiénes son? Los mismos de siempre: orgullosos hombres y mujeres con «sentido común», como si esta falsificación del realismo no estuviera cargada de fantasías y de ideologías al servicio del poder del momento. «Sentido común» tenían los hombres y mujeres del pueblo que afirmaban que la Tierra era plana como una mesa; un hombre de «sentido común» fue Calvino, quien mandó quemar vivo a Miguel de Servet cuando se cansó de discutir por correspondencia con su adversario, sobre algunas ideas teológicas. Hombres de «sentido común» fueron aquellos que obligaron a Galileo Galilei a retractarse y cerrar su estúpida boca, o aquellos otros que se burlaban de las pretensiones de un carpintero llamado Jesús de Nazaret —asesinado por razones políticas y no religiosas.

Un personaje de la novela Incidente em Antares, de Érico Veríssimo, reflexionaba: «Durante a era hitlerista os humanistas alemães emigraram. Os tecnocratas ficaram com as mãos e as patas livres». Y más adelante: «Quando o presidente Truman e os generais do Pentágono se reuniram, no maior sigilo, para decidir si lançavam ou não a primeira bomba atômica sobre uma cidade japonesa aberta… imaginas que eles convidaram para essa reunião algum humanista, artista, cientista, escritor ou sacerdote?». Otro brasileño, Paulo Freire, nos recordó: «existe, en cierto momento de la experiencia existencial de los oprimidos una atracción irresistible por el opresor. Por sus patrones de vida» (Pedagogía del oprimido, 1971). Aunque provista de una incipiente y precoz consciencia historicista, la monja rebelde, la mexicana sor Juana Inés de la Cruz ya había advertido otro factor ahistórico que completa la respuesta: «la riqueza y el poder castigan a quien se les atreve; y el entendimiento no, pues mientras es mayor, es más modesto y sufrido, y se defiende menos» (Respuesta a sor Filotea, 1691).

Los intelectuales sólo son otra voz en la sociedad. Una voz, poco escuchada, pero otra voz. Quizás no peor que la voz de una gran parte de los políticos profesionales que, atrapados en su mismo «espíritu de partido», deformados por la práctica de la defensa de posiciones comprometidas, de intereses estratégicos, de pasiones personales y electorales, están paradójicamente negados al ejercicio del ideal de cualquier «estadista», o «educador».

Ernesto Che Guevara escribió en El socialismo y el hombre: «los revolucionarios carecemos, muchas veces, de los conocimientos y la audacia intelectual necesarios para encarar la tarea del desarrollo de un hombre nuevo por métodos distintos a los convencionales; y los métodos convencionales sufren la influencia de la sociedad que los creó». Yo no sería tan extremista: tampoco los intelectuales tienen la fórmula de la creación de ese «hombre nuevo», reclamado por Europa en el siglo XIX. Pero sin duda podrán ser agentes estimulantes en su creación o en su desarrollo —si no se los aplasta antes, con la persecución o el ninguneo; si ellos mismos no se precipitan antes, desde esas inútiles alturas que suelen escalar, enceguecidos por sus propios —por nuestros propios egos.


Ago 17 2007

Apuros capitales

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(…) Debido a las redes de las transacciones financieras, la especulación, como la actual de los préstamos hipotecarios, se transmite entre distintos mercados. La posibilidad de una crisis cuando se crea una burbuja especulativa que se expande hasta desbaratarse, se asocia con lo que se llama una sequía de liquidez, lo que no quiere decir otra cosa que desaparecen los compradores.

En una primera instancia faltan aquellos que compran las casas mediante las hipotecas, debido al aumento de los precios que se provoca por la expansión de la demanda en el mercado inflado por el crédito. Luego, por consecuencia, faltan los compradores de los mismos créditos en el mercado secundario donde participan los bancos y otras instituciones financieras.

De modo que los constructores se quedan con casas que no pueden vender, las hipotecarias se quedan con contratos que no pueden cobrar, y los bancos y casas de inversión se quedan con títulos financieros asociados con las operaciones hipotecarias de los que no pueden deshacerse. De este modo, las deudas entre todos estos participantes del mercado se van quedando sin saldar y eso hace que estalle una crisis…

[Artículo completo aquí]


Ago 16 2007

Avalancha de turismo de playa y golf

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Según el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, hasta mayo de 2007, las llegadas de turistas internacionales superaron los 20 millones. Con el verano se multiplicará su número…

Pero detrás de las alabanzas al sector turístico que bombea la balanza de cuentas del Estado español (11% del PIB, 35.970 millones de euros durante 2006), se esconde un peligroso modelo de desarrollo en el que nadie parece tener en cuenta las consecuencias, basado en la especulación y con grandes impactos en el litoral. Y mientras, entre el consumidor español el modelo de viajes marcado desde las agencias y los tours contratados en los centros comerciales no deja de crecer entre la publicidad engañosa, la masificación y la degradación del entorno natural.

[lee el artículo completo en Rebelión]


Ago 16 2007

Chávez

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Javier Ortiz

Ya está otra vez El País armando bulla contra Chávez. Ahora la excusa es que el presidente venezolano prepara una reforma constitucional que, de salir adelante, permitirá la reelección sucesiva de los jefes de la República (y, por ende, la suya propia).

Lo de El País es de un aburrimiento total. Para estas alturas, es ya escandalosamente evidente que todas sus opciones editoriales en materia de política latinoamericana –todas sus opciones, en general, pero de manera muy especial las que realiza con relación a América Latina– están dictadas por sus intereses empresariales, que son muchos y sustanciosos.

Esa gente no odia a Chávez de todo corazón, sino de toda cartera.

Algo semejante, pero menos corporativo, podría decirse de muchos periodistas españoles, siempre dispuestos a escribir algo –lo que sea, venga o no a cuento– contra el presidente de Venezuela. Era un fenómeno que me tenía intrigado. ¿Y esa obsesión? Hasta que me enteré de que un consorcio empresarial con intereses en Venezuela contrató hace meses los servicios de una agencia estadounidense especializada en crear opinión. Este tipo de agencias forman redes de intereses que movilizan a cientos de periodistas de todo el mundo, a los que pagan por escribir en pro de tal o cual causa. Unas veces remuneran sus servicios por la brava, en cheque al portador o en efectivo, y otras se sirven de métodos más sutiles, pero no menos sustanciales. (Algún día de éstos quizá me anime a detallar cómo funcionan esas cosas, para poner al tanto a quienes no las conozcan.)

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Ago 14 2007

El PSOE en acción

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Iñaki Gil de San Vicente

A diferencia del trilero, el fullero tiene la ventaja de marcar él mismo las “reglas del juego”, de las trampas y engaños que hace. El trilero no puede hacerlo porque, en cierto modo, sus reglas ya están impuestas por la gente que le observa. La efectividad del trilero es directamente proporcional a la velocidad de sus movimientos, al coro de compinches que se mueven a su alrededor y a la ingenuidad de los pardillos que se creen más listos que el trilero. El papel de los compinches es muy importante porque hacen creer a los incautos que pueden sacar tajada y llevarse una guita gansa. Pero la gente no participa si no quiere, tiene libertad para decidir o no. Mientras que los propaganditas políticos prometen lo que haga falta, y el fullero eleva el arte de la mentira al nivel del malabarismo verbal, los compinches del trilero sólo pueden sugerir e insinuar al viandante que tal vez obtenga un beneficio si acierta con el cubil. El fullero, por el contrario, tiene la ventaja sobre el trilero de que busca a sus víctimas antes de engatusarlas, las escoge. Por eso, en realidad no exite diferencia entre el timador y el fullero, son lo mismo aunque el primero se aprovecha más del egoísmo primario y tosco de la victima engañándola burdamente o con sofisticadas mentiras y promesas, mientras que el segundo, el fullero, trampea y engaña con táctica de baja intensidad. Bien mirado, tampoco existe diferencia sustancial entre el trilero, el fullero y el timador porque los tres no dudan en recurrir a trucos idénticos en el fondo y diversos en la forma y, sobre todo, al apoyo de compinches, ganchos, cebos y reclamos que distraigan a las víctimas generando expectativas exorbitadas que obnubilan el raciocinio de la víctima.

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Ago 07 2007

España, uno de los países donde los ciudadanos participan menos y se interesan menos por la política

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España es uno de los países europeos en que sus ciudadanos tienen un menor interés por la política y sufre de índices bajísimos de participación social, tal y como concluye un estudio de los politólogos Mariano Torcal , Joan Font y José Ramón Montero , publicado en el libro Ciudadanos, asociaciones y participación en España .

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