Nov 21 2007

Aznar, no es un fascista, es algo peor

(…) Pedir el respeto para Aznar aduciendo que ofenderle es ofender al pueblo español por ser un compatriota que fue elegido democráticamente, es como absolver a Radovan Karadzic y Ratko Mladic del genocidio de los musulmanes de Bosnia-Herzegovina, es como pedir Willy Brandt respeto para Hitler por ser un compatriota y haber sido elegido democráticamente por el pueblo alemán. Sólo se entiende a Zapatero si busca hacer méritos para ser canonizado o si actuó entonces y actúa ahora en clave interna o electoral.

No se entiende la actitud inaudita y prepotente (hay que ver para creer) de quien lejos de ser cauto y ecuánime pisa la dignidad de Nicaragua y Venezuela, dos estados soberanos, en la persona de sus dos presidentes elegidos democráticamente y se cree con autoridad para lograr lo que no puede conseguir el presidente de España, hacer callar a Chávez. Juan Carlos de Borbón se otorga el derecho de interrumpir en escena sin previo aviso ni pedirle permiso a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, para meterse donde no debía y decir lo que no podía al dar la cara por su amigo, el amigo de Bush, sin pensar que podía hacer saltar por los aires nuestras sólidas inversiones y relaciones comerciales y culturales con Ibero América, sin pensar que un Jefe de Estado no puede hacer el ridículo que él hizo, al dejar boca abiertos y pasmaos a los presentes y a los ausentes cuando vemos el vídeo y le oímos increpar a Hugo Chávez poniéndose por montera toda la tradición y el saber hacer de la diplomacia española al faltar al respeto debido a cuatro presidentes, a tres Jefes de Estado libres y soberanos. Nadie puede resbalar y caer en tal descrédito salvo que este pensando ya en su jubilación anticipada.

Que no encaja su salida de tono, su pérdida de nervios y de paciencia, su espontánea y reveladora arrogancia salvo que evidencie la huella impresa que dejo Fernando VII en su ADN, la que ha aflorado inoportunamente donde y cuando menos debía, pese a la esmerada y exquisita educación que le dieron su padre, el Conde de Barcelona y Franco, el invicto Caudillo de España por la Gracia de Dios, su mentor y protector que le designó para sucederle como futuro Jefe de Estado…

[Artículo completo de Olivier Herrera Marín, hoy en Rebelión]

Deja tu comentario


Fòrum ciutadà d'Alcalà-Alcossebre