Ene. 03 2009

La Gran Barrera de Coral australiana para de crecer a causa del calentamiento del mar

La caída sin precedentes está causada por el calentamiento del agua de los mares y el aumento de la acidez que se deriva de la subida de dióxido de carbono en la atmósfera

[Público]

El crecimiento de la Gran Barrera de Coral de Australia, una de las de mayor riqueza biológica del mundo, ha descendido un 14% desde durante los últimos 19 años. El hecho pone en peligro su supervivencia, según un estudio publicado por el Instituto Australiano de Ciencias Marinas.

Dicho estudio destaca que la caída sin precedentes del crecimiento de los corales en la famosa barrera situada en la costa oriental de Australia, en el estado de Queensland, está causada por el calentamiento del agua de los mares y el aumento de la acidez que se deriva de la subida de dióxido de carbono en la atmósfera.

“Durante 400 años (el crecimiento de los corales) ha sido estable, hubo pequeñas caídas, mientras que ahora estamos experimentando una caída constante”, apunta el experto del Instituto, Glenn Death, en un comunicado.

Según el científico australiano, la situación en la barrera empezó a variar en 1990, cuando se detectó una caída del crecimiento del 0,3% y una menor calcificación en los corales.

“De continuar esta misma tendencia los corales de la barrera dejarán de crecer en 2050″, apunta el experto en su informe.

Pos su parte la coautora del estudio, Janice Lough, observó que “es muy preocupante que estos cambios sean ya tan evidentes, con los cambios climáticos relativamente modestos observados hasta el momento, y en el ecosistema de arrecifes coralinos mejor protegido y gestionado del mundo”.

Además del incremento de las temperaturas, como consecuencia del calentamiento global, la absorción oceánica del dióxido de carbono atmosférico es un grave problema para los 2.600 arrecifes que forman la barrera coralina, recoge el estudio publicado por la revista científica Science.

Death explica que el proceso por el que el océano absorbe el dióxido de carbono hace que aumenten los niveles de acidez en el agua del mar, y esta mayor acidez frena la calcificación de los corales, indispensable para que crezcan.

En su estudio, los autores explican que los corales adquieren dureza mediante absorción de los materiales que se disuelven en el agua del mar, y que cuando grandes cantidades de dióxido de carbono atmosférico llegan al agua del mar, los cambios químicos resultantes reducen la capacidad de estos organismos marinos de formar sus esqueletos.

“Los esqueletos de los corales son el núcleo de los ecosistemas de arrecifes. Su gran complejidad ofrecen un hábitat para miles de especies de plantas y animales asociadas con el arrecife”, añade el estudio científico.

Varios experimentos realizados con anterioridad en laboratorio sirvieron para conocer que la calcificación se reduciría a causa del incremento de la acidez, pero el nuevo estudio del Instituto es el primero que demuestra que la falta de calcificación de los corales de la barrera es ya un hecho.

Para realizar el estudio se analizaron también las estadísticas sobre crecimiento el anual de los corales de 69 arrecifes de toda la Gran Barrera durante los últimos 400 años.


Feb. 26 2008

La devastación de la pesca de arrastre, visible desde el espacio

En esta imagen de las aguas del Golfo de México tomada por un satélite Landsat en 1999, los barcos arrastreros pueden verse como pequeños puntos brillantes al final de las estelas de los sedimentos. (otros puntos brillantes fijos se corresponden con plataformas petrolíferas fijas)

Haz clic sobre la imagen para ver la noticia completa (en inglés).


Feb. 14 2008

La desaparición de manglares alcanza un nivel alarmante

Desde 1980 se ha destruido el 20% de su superficie, aunque el ritmo se ha reducido.

Los daños económicos y medioambientales causados por la alarmante pérdida de manglares en muchos países son una cuestión que debe ser abordada con urgencia, advirtió hoy la FAO en un llamamiento por una mejor protección y programas de gestión para los manglares.

El planeta ha perdido alrededor de 3,6 millones de hectáreas de manglares desde 1980, lo que equivale a una pérdida alarmante del 20 por ciento del área total, según un reciente estudio de evaluación de manglares de la FAO titulado “Los manglares del mundo 1980-2005”.

Según el informe, el área total de manglar disminuyó de 18,8 millones de hectáreas en 1980 a 15,2 millones de ha en 2005. Sin embargo, ha habido una disminución en el ritmo de pérdida de manglares: de unas 187 000 ha destruidas anualmente en los años 80 a 102 000 ha anuales entre 2000 y 2005, reflejo de una mayor concienciación del valor de estos ecosistemas.

Los manglares son importantes zonas húmedas forestales y la mayoría de los países han prohibido su conversión para la acuicultura y evalúan el impacto medioambiental antes de utilizar las áreas de manglares para otros fines”, aseguró Wulf Killmann, Director de la División de los Productos y Economía Forestales de la FAO, con motivo del Día Mundial de los Humedales (2 de febrero de 2008).

“Ello ha conducido a una mejor protección y gestión de los manglares en algunos países. Pero en conjunto, la pérdida de estos bosques costeros continúa siendo alarmante. La tasa de pérdida de manglares es significativamente más alta que la pérdida de cualquier otro tipo de bosques. Si continúa, su deforestación podría conllevar graves pérdidas en la biodiversidad y en los medios de subsistencia, además de la intrusión salina en las áreas costeras y la acumulación de sedimentos en los arrecifes de coral, puertos y rutas de navegación. El turismo también sufrirá las consecuencias. Los países deben comprometerse a una conservación más eficaz y la gestión sostenible de los manglares y otros ecosistemas húmedos”, añadió Killmann.

La destrucción continúa

Asia sufrió la mayor disminución neta de manglares desde 1980, con más de 1.9 millones de hectáreas destruidas, fundamentalmente debido a cambios en el uso de la tierra. América del Norte y Central y África también contribuyeron significativamente a la disminución del área de manglar, con pérdidas de unas 690 000 y 510 000 hectáreas respectivamente en los últimos 25 años.

A nivel nacional, Indonesia, México, Pakistán, Papua Nueva Guinea y Panamá registraron las mayores pérdidas de manglares durante los años 80. En este grupo de países desaparecieron cerca de un millón de hectáreas: una extensión comparable a la de Jamaica. En los 90, Pakistán y Panamá consiguieron reducir su tasa de pérdida de manglares. En cambio, Viet Nam, Malasia y Madagascar sufrieron una mayor deforestación y pasaron a formar parte de los cinco países con mayores pérdidas de área de manglar en la década de los 90 y en el período 2000-2005.

La FAO citó la alta presión demográfica, la conversión a gran escala de las zonas de manglares para la cría de peces y camarones, la agricultura, las infraestructuras y el turismo, además de la polución y los desastres naturales, como las principales causas de la destrucción de los manglares.

Bien protegidos

“En el lado positivo, una serie de países ha experimentado un aumento del área de manglar con el paso del tiempo, incluyendo Bangladesh”, dijo Mette Wilkie, Oficial Superior Forestal. “Parte de la mayor área de manglares del mundo –añadió-, la reserva forestal de Sundarbans en Bangladesh, está bien protegida, y no se han producido grandes cambios en su extensión en estas últimas décadas, aunque se registraron algunos daños en los manglares tras el reciente ciclón de 2007. En Ecuador, el abandono de los estanques y las estructuras dedicadas a cría de camarones y la producción de sal condujo a la reconstrucción de varias áreas manglares”, apuntó.

Los manglares son bosques perennes resistentes a la sal que se extienden a lo largo de los litorales, lagunas, ríos o deltas de 124 regiones y países tropicales y subtropicales, protegiendo el área costera de la erosión, los ciclones y el viento. Los manglares son ecosistemas importantes que suministran agua, comida, forraje, medicina y miel. También son hábitats para muchos animales como cocodrilos y serpientes, tigres, ciervos, nutrias, delfines y pájaros. Una amplia variedad de peces y mariscos dependen también de estos bosques costeros y los manglares ayudan a proteger a los arrecifes de coral de los sedimentos de las tierras altas. Indonesia, Australia, Brasil, Nigeria y México representan conjuntamente el 50 por ciento del área total de manglar de todo el planeta.

La evaluación sobre los manglares del mundo 1980-2005 fue preparada en colaboración con especialistas de todo el mundo y fue cofinanciada por la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT). La FAO y la OIMT están trabajando actualmente con la Sociedad Internacional de Ecosistemas de Manglares y otras organizaciones asociadas para producir un Atlas Mundial de los Manglares que se publicará en este mismo año.

Para más información: www.fao.org


Ene. 18 2008

Pesca de arrastre, una historia de dos lugares

Les Watling de la Universidad de Hawaii, compara en éste vídeo dos lugares, el primero arrasado por las redes de arrastre y el segundo un fondo no alterado (todavía).

Como el formato del vídeo es un poco raro os pongo el link aquí (un poco de paciencia; le cuesta un poco cargarse pero se ve bien).


Ene. 05 2008

En 2050 la acidez de los mares podría haber acabado con el 98% de los arrecifes del mundo

Ian Sample

The Guardian (traducido por Globalizate)

La mayor parte de los arrecifes coralinos del mundo están en peligro de desaparecer por el incremento de los niveles de gases tipo invernadero, advirtieron ayer varios científicos. Investigadores de Gran Bretaña, Estados Unidos y Australia, que trabajan con equipos de la ONU y el Banco Mundial, expresaron su preocupación después de que un estudio revelara que en el año 2050 el 98% de los arrecifes del mundo pueden ser demasiado ácidos para que los corales sigan creciendo.

La pérdida de los grandes arrecifes coralinos tendría un efecto devastador sobre numerosas comunidades, muchas de las cuales basan su existencia en los peces y otros tipos de vida marina que tienen su refugio en los arrecifes. Dejarían litorales sin protección contra la fuerza de las tormentas y dañarían los ingresos, a veces decisivos, procedentes del turismo. Una de las primeras víctimas de la acidificación de los océanos sería el gran arrecife barrera coralino de Australia, la más grande de las estructuras orgánicas del mundo.

Los océanos absorben aproximadamente una tercera parte de los 20.000 millones de toneladas de dióxido de carbono producidas cada año por la actividad humana. Aunque esto ayuda a ralentizar el calentamiento global, al quitar gas de la atmósfera, en el agua del mar se disuelve para formar ácido carbónico, cuyo nivel, al elevarse, es la causa de la disolución de los carbonatos. Uno de estos minerales, la aragonita, es utilizado por los corales y otros organismos marinos para el crecimiento de esqueleto. Este mineral es particularmente susceptible al ácido carbónico. Sin él, los corales se vuelven quebradizos y son incapaces de crecer y de reparar los daños causados por los peces, otros animales y la erosión natural.

Los científicos utilizaron simulaciones informáticas para modelizar niveles de aragonita en los océanos del mundo desde épocas preindustriales, cuando los niveles atmosféricos de dióxido de carbono eran de 280 partes por millón. Los niveles actuales de dióxido de carbono son de 380 partes por millón (ppm), pero los científicos esperan que esa cifra suba sustancialmente a finales de siglo.

El equipo examinó tres escenarios basados en las predicciones de emisiones de gases de efecto invernadero hechas por el Intergovernmental Panel on Climate Change de la ONU. El primero supone que el dióxido de carbono atmosférico se mantiene en los niveles actuales, lo que conduce a un incremento de temperatura de un grado a finales de siglo. En este escenario queda suficiente aragonita en los océanos para que los corales sigan creciendo.

El segundo escenario examina el efecto de niveles de dióxido de carbono de entre 450 y 500 ppm, lo que produciría un incremento de la temperatura global de 2 grados centígrados. En estas condiciones, solamente sobrevivirían los animales y corales muy duros.

En el peor escenario, cuando los niveles de dióxido de carbono se elevan por encima de 500 ppm, los modelos predecían un incremento de 3 grados centígrados y un importante incremento de la acidez de los océanos, causando la desaparición de la mayoría de los corales. El estudio aparece en Science.

“Antes de la revolución industrial, más del 98% de los arrecifes coralinos de agua templada estaban bañadas por aguas oceánicas con una saturación de aragonita de 3,5, lo que significa que los corales podían extraerlo fácilmente para crear los arrecifes”, dijo Long Cao, coautor del estudio perteneciente a la Carnegie Institution de Stanford. “Si el dióxido de carbono atmosférico se estabiliza en 550 ppm, e incluso para lograr eso haría falta un esfuerzo internacional concertado, no quedarían arrecifes de coral en ese entorno”.

Peter Mumby, ecólogo especialista en corales de la Exeter University, que colaboró en el estudio, afirmó: “Los arrecifes ayudan a proteger los literales de los daños de las tormentas y actúan como amortiguadores, por lo que sin ellos las tormentas llegarían finalmente a la costa”.

Bajo amenaza

Filipinas: uno de los centros coralinos más amenazados, sus arrecifes han de hacer frente a los daños derivados de la contaminación y las escorrentías causadas por la deforestación.

Golfo de Guinea: alrededor de 20 km cuadrados de arrecifes entre cuatro islas frente a la costa africana que están bajo la amenaza del desarrollo del litoral y la cosecha de corales.

Islas Sunda: parte del triángulo de coral, una de las áreas costeras con mayor diversidad. Amenazados ya por la pesca destructiva y el comercio de peces que tienen los arrecifes como hábitat.

Islas Mascareñas: los arrecifes que rodean las islas de Mauricio, Reunión y Rodríguez en la zona meridional del Océano Índico están amenazados por la contaminación de la industria del azúcar de caña y el desarrollo agrícola.

Este de Sudáfrica: junto a Cabo Floristic, este pequeño arrecife también está en situación de riesgo por la sobrepesca y el turismo.

Noticia original en The Guardian